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Las buenas canciones se construyen, no se hacen de la noche a la mañana -FÉNIX THE PRODUCER.

1 day ago
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Los Ángeles, CA — 8 de Septiembre de 2026




Antes de pensar en beats, estudios y sesiones con algunos de los nombres más importantes del reggaetón, Juan David Luján Torres, mejor conocido como Fénix The Producer, tenía otro sueño: ser futbolista.


Nacido en Medellín, Colombia, Fénix creció en una familia melómana, donde la música siempre estaba presente. Su papá coleccionaba discos de vallenato, su mamá cassettes de boleros y en casa las conversaciones muchas veces giraban alrededor de la música y las historias detrás de ella. Sin saberlo, esa influencia terminaría siendo parte importante de su camino.


Su entrada a la producción fue casi accidental. Después del colegio acompañaba a su cuñado, quien trabajaba como manager político. Fue ahí donde conoció FL Studio y, cuando su cuñado le pidió hacer un jingle político con el programa, terminó ganando un premio por esa producción. Ese momento le confirmó que tenía facilidad para producir.


Fénix comenzó a aprender de manera empírica, principalmente con tutoriales de YouTube. A los 21 años llegó una de sus primeras oportunidades cuando el productor Pipe Flores hizo una convocatoria. En ese momento estudiaba Informática Musical, aunque no estaba completamente conectado con la carrera, y esa oportunidad lo llevó a un camino mucho más práctico.


Pero Fénix no llegó al estudio directamente a producir. Empezó desde abajo, haciendo mandados, organizando sesiones y aprendiendo cómo funcionaba realmente un estudio, hasta ganarse poco a poco la confianza para producir. Después de casi una década en la industria, ese proceso todavía forma parte de su mentalidad: se considera un novato y sabe que aún tiene muchísimo por aprender.



Más que hacer música, es vivirla


Para Fénix, producir no significa abrir FL Studio y hacer un beat todos los días. Su filosofía es simple: prefiere hacer música que dure.


En una industria donde constantemente aparecen nuevas canciones, artistas y productores, él no está interesado en correr detrás de la velocidad. Prefiere tomarse su tiempo, vivir experiencias y convertirlas en música. De hecho, asegura que alrededor del 95% de las canciones que se le han viralizado nacen de experiencias reales. Para él, vivir también es parte de producir.


El reggaetón que lo formó


Medellín ha sido fundamental en la historia del urbano y Fénix creció viendo cómo el reggaetón también cambiaba las posibilidades para una nueva generación. Él pertenece a una generación que vio cómo la música podía convertirse en una alternativa para construir una vida exitosa sin recurrir a caminos ilegales.


Musicalmente, su sonido viene de la estética que construyeron productores que son pilares del género como Luny Tunes, DJ Blass y Nesty. Fénix no busca innovar por innovar; prefiere tomar esa base, agregarle su esencia y respetar la historia del género.


Esa filosofía también explica su conexión con Maisak, con quien encontró un punto en común a través del reggaetón romántico. Desde entonces ha trabajado con artistas como Maisak, Ryan Castro, Feid y Maluma, además de participar en producciones como “Poblado.”




De admirarlos a llamarlos colegas


Una de las partes más importantes de su historia son las personas que apostaron por él. Una de ellas fue Echo, productor detrás de clásicos como “Gasolina” y “Los Bandoleros”. Sin conocerlo realmente, Echo vio su talento y decidió regalarle una computadora portátil, un gesto que Fénix recuerda como alguien apostando por él.


Echo también le abrió las puertas al mercado de Puerto Rico, ayudándolo a conocer a más personas dentro de la industria y acercándolo a un mercado que durante años había admirado.


Después llegaron Lelo y Jazzy, Los Hitmen, quienes dejaron una huella importante en su evolución como productor. Más recientemente, pudo compartir con Sky y aprender directamente de él. Fénix reconoce especialmente a Sky y los Rude Boyz por ayudar a abrir las puertas de Colombia al mercado urbano comercial y crear conexiones que llevaron a grandes artistas a grabar en el país.


Y ahí está uno de los cambios más grandes en su historia: de niño soñaba con que un productor boricua lo firmara. Hoy, su sueño es diferente: quiere compartir con ellos como colega y que lo vean como uno más de ellos.



El productor detrás del artista


Para Fénix, producir también significa saber cuándo hacerse a un lado. Su trabajo es ayudar al artista a llegar a su máximo nivel sin quitarle mérito a su talento. Por eso, la confianza es indispensable; si no existe una conexión real con el artista, prefiere no hacer la canción.


También valora la honestidad. Si un artista siente que una producción no está funcionando, Fénix quiere escucharlo porque sabe que esa conversación puede llevar a una mejor canción. Para él, la relación que se construye durante una sesión puede ser tan importante como el resultado final.


Su producción más reciente es “Casi Algo” de Jay Wheeler y Maisak, que pasó por cuatro versiones antes de llegar a la versión final lanzada este 3 de septiembre. Ese proceso resume su filosofía: no sacar música por sacar, sino tomarse el tiempo necesario para encontrar la versión correcta.


Y aunque después de casi diez años ha construido su lugar dentro de la industria, Fénix todavía habla de su carrera como si apenas estuviera comenzando. Todavía quiere aprender, experimentar y dejar su huella. Sobre todo, quiere volver a hacer grande al reggaetón.


Algún día le gustaría viajar a Bali y escuchar una de sus canciones sonando en las calles. Pero por ahora, Fénix The Producer está enfocado en algo más grande: hacer música que llegue lejos, pero que también tenga razones para quedarse.

 
 
 

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